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viernes, 24 de septiembre de 2010

Pedro Infante y la justicia




A más de 50 años del aniversario luctuoso del grande ídolo de México, recordamos algunos hechos anecdóticos que tienen que ver con el Máximo Tribunal.

Los problemas legales que vincularon a Pedro Infante Cruz con la justicia federal, iniciaron en julio de 1953, a partir de una demanda interpuesta por María Luisa León, relacionada con el divorcio promovido por el cantante en Tetecala, Morelos en 1952, asunto que fue resuelto de manera favorable el 22 de marzo de 1955 por el Tribunal Colegiado del Primer Circuito, confirmando en todo la sentencia del Juez Segundo de Distrito en materia civil, por lo que el matrimonio entre Pedro y María Luisa celebrado el 19 de junio de 1939 fue declarado legítimo y se ordenó al Oficial del Registro Civil a dejar sin efecto la inscripción del divorcio. Con este fallo, la señora León de Infante impugna el matrimonio de Pedro Infante con Irma Aguirre (conocida artísticamente como Irma Dorantes) celebrado en Mérida, Yucatán el 10 de marzo de 1953. Fue por esta razón que la actriz acudió en amparo directo contra actos de la Tercera Sala del Tribunal Superior de Justicia del Distrito y Territorios Federales y del Juez Misto de Primera Instancia en Villa Obregón (Distrito Federal) ante la Suprema Corte de Justicia, asignándosele el número de expediente 6927/55.

En el mismo año de 1953 en que la Corte está revisando el asunto, Pedro de 36 años, que se encontraba en la cima de su carrera, comienza un periodo de fuerte depresión por el fallecimiento de su amigo y compañero de trabajo Jorge Negrete, esto se aunaba a la tristeza que en varias ocasiones le confesó a Irma Dorantes, por todos los vericuetos procesales que la estaba haciendo padecer. Se dice que Pedro Infante era un hombre afable y bonachón que no le gustaba hacer sufrir a nadie, claro, su personalidad enamoradiza lo llevó a tener que lidiar con dos supuestas esposas. Y es esta personalidad la que el cine aprovechó para hacer un estereotipo del macho mexicano. Pedro el romántico, el querendón, el donjuán, tuvo otros amores como León Michel.

Por eso las dos mujeres, Irma Dorantes y María Luisa León seguían peleándoselo, y según sus biógrafos, con las dos llevaba buena relación aunque vivía con la primera; a tal grado le originó un conflicto a Pedro este asunto que se cuenta que él financiaba a los abogados de ambas partes, cuestión que se supo sólo muchos años después.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación entró al análisis, el Ministro entonces denominado relator fue don Mariano Azuela, algunas de las cuestiones que se estudiaron fueron el argumento de Irma Dorantes sobre su situación de buena fe, pues al contraer matrimonio con Pedro Infante ella “había creído que tenía derecho para hacerlo”; la supuesta minoría de edad de María Luisa León al contraer matrimonio, por lo que sería nulo, aunque la Corte determinó que no había pruebas sobre ello; la omisión en el estudio de todos los posibles agravios, cuestión que el Alto Tribunal verificó que se realizó independientemente de que la quejosa no los señaló. Resolvieron por unanimidad los ministros: el Presidente Vicente Santos Guajardo, José Castro Estrada, Mariano Ramírez Vázquez, Mariano Azuela, Gabriel García Rojas y Abelardo Cárdenas Mac-Gregor.

Destaca en el expediente que Pedro Infante Cruz no contestó la demanda que en su momento le hiciera María Luisa de León, pareciera que no quería contrariarla.
El fallo de la Suprema Corte de Justicia, de 5 de abril de 1957, en favor de María Luisa León, la declaraba como la única y legítima esposa de Pedro, des este modo invalidaba el matrimonio con Irma Dorantes. Según algunas biografías del ídolo mexicano, Dorantes lo llamó para comentarle la resolución y le pidió que en cuanto pudiera regresara a la Ciudad de México para tratar el asunto, una hipótesis que podría plantearse es que al declararse nulo el matrimonio el hecho de seguir cohabitando posibilitaba a una denuncia penal por bigamia, Ahora entendemos la urgencia de Pedro Infante para tomar un vuelo al Distrito Federal, el cual estaba lleno, por lo que el 14 de abril contrató para el lunes 15 una aeronave de carga de Transportes Aéreos Mexicanos (Tamsa). La noche del domingo la pasó con amigos y se cuenta que cantó, entre otras, Camino de Guanajuato, repitiendo el estribillo "la vida no vale nada".

El Excélsior en esa época dio especial seguimiento a la cuestión hasta el final, en un titular aparecía el siguiente encabezado "Las dos esposas de Pedro Infante se disputan el derecho de sus restos", el mismo periódico plasmó las declaraciones de la actriz que en llanto dijo entre otras cosas: "Yo soy la culpable", el diario también recogió encabezados de esta índole: "La anulada esposa de Pedro voló angustiada a Yucatán". Finalmente una frase de Irma Dorantes que pasó a la historia: "Vivo me lo querían quitar, pero muerto ya nadie se atreverá".



jueves, 23 de septiembre de 2010

La argumentación jurídica y el sentido común


Ahí está el detalle (1940), de Juan Bustillo Oro, tal vez sea la comedia más emblemática de nuestra cinematografía mexicana, considerada dentro de las 10 mejores películas mexicanas de todos los tiempos, un filme muy apreciado en Iberoamérica y que dio a Mario Moreno Reyes “Cantinflas” una fama mundial. Inscrita en la época de oro del cine mexicano esta película desarrolla varios temas jurídicos, más allá de algunos lugares comunes, como aquella escena en donde la prensa judicial devela sus prejuicios a través de un grupo de reporteros que sentencian a Cantinflas antes de iniciar el juicio:

- Ya viste que cara tiene

- Ya lo creo

- En mi carrera de periodista nunca he visto uno igual

- Es el típico criminal lombrosiano

- El criminal nato

- Y hay que ver que cinismo

- Verdaderamente merece el paredón

O también aquella escena en la que le piden a Cantinflas que ponga sus huellas digitales durante el matrimonio civil “porque hay tantos que burlan la ley en estas cosas.” (ver)

Pero obviamente la parte más celebrada de la película es el juicio, en el que Cantinflas y Bustillo Oro muestran sus genialidades, hasta ese momento la comedia mexicana era muy pobre porque debía hacerse dentro del contexto de un cine silente bajo la sombra de grandes figuras del cine norteamericano, pues “la comicidad mexicana estaba en la carpa, en donde los cómicos hacían gala de gran ingenio y agudeza verbal.” Y justo aquí nos conectamos con el tema, la argumentación propia de un proceso judicial, pocos saben que para la elaboración del guión, Bustillo Oro, emprendió una investigación concienzuda inspirándose en hechos reales sucedidos en el caso criminal “Álvaro Chapa” de 1925 y a partir de las peculiares declaraciones del inculpado.

Es muy evidente que en Ahí está el detalle se da una dialéctica propia del proceso judicial, donde los hechos son distorsionados, el espectador ríe de la confusión que se origina en los elementos de valoración, pero en el fondo asistimos a una tragedia, aquella propia del proceso judicial, una cosa son los hechos y otra distinta la verdad procesal. Tanto el fiscal como el defensor inventan historias paralelas a lo que realmente sucedió, en aras de satisfacer su argumentación jurídica se olvidan del más elemental sentido común representado de forma irónica e incluso dramática por el acusado, quien en términos llanos y chuscos trata de justificar una conducta que a él no le parece tan grave como para un juicio de tal magnitud. Se generan dos discursos paralelos que el espectador va percibiendo, el primero ajustado a la técnica jurídica, el segundo al sentido común, esta comedia que podría ser calificada en algunos puntos como humor negro, tiene un drama detrás, todo el esfuerzo intelectual, económico y humano que comporta la justicia del que a veces se podría prescindir, simplemente si se apelara al sentido común, si se vieran las cosas menos formalmente y más contextualizadas en su sentido humano y social. Cuestión que llamaba Rawls la justicia del sentido común.

El problema incluso podría ser definido dentro de lo que Hart llamaba “palabras con textura abierta” toda la confusión gira en torno a la idea de perro, que podría ser tan sencilla, pero que en el contexto lleva a suponer que el acusado es un hombre despiadado que “trata como animal a su víctima”. De ahí la importancia del lenguaje que puede ser la causa de una decisión justa o injusta. Al parecer el sentido común era uno de los elementos de la argumentación clásica, Faustino Martínez refiriéndose a los dos métodos propios de la jurisprudencia nos dice “El antiguo es una herencia del clasicismo grecorromano trasmitido desde Cicerón y se basa en el sentido común que se intercambia con lo verosímil, operando por medio de silogismos. En cambio, el método nuevo (que es denominado cartesianismo) es un método esencialmente crítico que toma como punto de arranque una primera verdad indubitable, cuyo desarrollo se efectúa por medio de criterios geométricos y con largas deducciones en cadena. Sus ventajas son claras (la agudeza, la precisión), pero presenta inconvenientes como la pobreza de su lenguaje o la inmadurez del juicio dado.”

Diversas tesis de jurisprudencia destacan desde la 5ª época que “los dictados del sentido común o de la lógica natural” sirven para dar mayor certeza a ciertas prácticas jurídicas y procesales, de este modo en notificaciones, acreditación de documentos, valoración de pruebas, etc por sentido común se da por hecho que estos momentos son válidos jurídicamente, para muestra un botón:

La tesis con el rubro: “Reglas de la lógica y la experiencia. La falta de definición legal para efecto de la valoración de pruebas en la decisión judicial, no infringe la garantía de seguridad jurídica contenida en los artículos 14 y 16 constitucionales” En este amparo directo número 553/2008, del Tercer Tribunal Colegiado en materia civil del Primer Circuito, se desprende la tesis aislada con registro ius168056, en la que se dice que:

El artículo 402 del Código de Procedimientos Civiles del Distrito Federal precisa que los medios de prueba aportados y admitidos, serán valorados en su conjunto por el juzgador, atendiendo a las reglas de la lógica y de la experiencia, y no define el contenido de los principios de esa ciencia, ni de la de la experiencia; pero no se trata de una laguna legal que propicie la inseguridad jurídica en contravención a la garantía de seguridad jurídica consagrada por los artículos 14 y 16 constitucionales. En el precepto de que se trata, se regula como sistema de valoración el arbitrio judicial pero no es absoluto, sino restringido por determinadas reglas basadas en los principios de la lógica y la experiencia de los cuales no debe apartarse (…) la lógica es una disciplina del saber o ciencia que tiene reglas o principios que son parte de la cultura general de la humanidad y que se presume está al alcance de una formación profesional como la del juzgador (…) la experiencia, es también un conocimiento que atañe tanto al individuo como al grupo social, que acumula conocimientos ordinarios del quehacer cotidiano en las actividades genéricas del ser humano mediante la observación de los fenómenos sociales, culturales, políticos y de la naturaleza, lo que debe corresponder a un sentido común que es inherente a cualquier otro humano; de modo que no hay imprecisión ni incertidumbre jurídica en el precepto impugnado, ya que dispone la forma en que el Juez deberá valorar pruebas con certeza jurídica.

Bibliografía:

- HART, H.L.A., The concept the law, Oxford Clarendon Press, 1961 (El concepto de derecho, traducción al Castellano de Genaro Carrió, Abeledo Perrot, Buenos Aires, 1963)

- NIETO GARCÍA, A. El arbitrio judicial, Ariel, Madrid, Barcelona, 2000.

- RAWLS, J., Theory of Justice, Harvard University Press, 1971 (Teoría de la Justicia, traducción publicada en el Fondo de Cultura Económica de México en 1975). En especial el Capítulo 8: El sentido de la justicia (secciones 69-77)

Ver la película completa en YOU TUBE

martes, 10 de agosto de 2010

Derecho y Cine: La culpabilidad o la inocencia del imputado desde la ficción. Una reflexión sobre la presunción de inocencia y la deontología profesional del abogado, en el film “Las Dos Caras de la Verdad”


El jurista apasionado por séptimo arte cuenta con numerosos films, de gran calidad, que puede analizar con placer desde la perspectiva jurídica. En esta ocasión, nuestro interés se centra en la película estadounidense, de la Paramount Pictures Corporation, dirigida por Gregory Hoblit, titulada Las Dos Caras de la Verdad, cuyo título en inglés responde a la denominación original de Primal Fear (La raíz del miedo), fechada en el año 1996, y editada en DVD en el 2000. Su duración es de 125 minutos aproximadamente, y sus actores principales son Richard Gere, Laura Linney, y Edward Norton, quien precisamente debutó en la gran pantalla con esta película, tras haber sido seleccionado en un casting, donde concurrieron más de 2000 personas, y quien posteriormente, por esta interpretación, recibiría el Globo de Oro al mejor actor de reparto, siendo además nominado al Oscar. Este film, que cuenta con una excelente banda sonora que contribuye a enfatizar el dramatismo de determinadas escenas, tanto con la “Lacrimosa” del Requiem de W.A. Mozart, interpretada por la Wiener Sängerkraben, como con la espléndida canción portuguesa Cançâo do Mar, de Federico de Brito & Ferrer Trindade, e interpretada por la cantante lusa Dulce Pontes, lleva magistralmente al espectador por el sinuoso sendero del bien y del mal, por el camino, a veces difuso, de la culpabilidad y la inocencia. En efecto, estamos ante una película que constituye una profunda reflexión crítica sobre la inocencia o la culpabilidad del imputado. Es decir, ante una meditada crítica hacia la Verdad y la Justicia que deben resplandecer siempre en todo proceso judicial. En definitiva, estamos, a la vez, ante una revisión de la ética profesional que debe acompañar a todo abogado, y en general a todo jurista, en cuyas manos se encuentra, en muchas ocasiones, el destino de la vida de un ser humano y, a la par, la protección de los valores fundamentales de la sociedad. Estamos, en definitiva, ante un profundo análisis, cómo no, del principio fundamental, en todo Estado de Derecho, de la presunción de inocencia. El film está basado en la novela de William Diehl, y nos muestra la personalidad de un afamado abogado criminalista de Chicago, llamado Martin Vail (Richard Gere), jurista ambicioso, a quien lo único que parece interesarle, por encima de todo, es su propia notoriedad pública. Acepta los casos, o bien ofrece sus servicios jurídicos, dependiendo si estos le van a reportar o no fama y dinero, y si, en consecuencia, su nombre va a aparecer en caracteres destacados en los titulares de la prensa y en las portadas de las más prestigiosas revistas de todo el país. Lo único que le concierne es ganar el caso, sobre todo si con ello su fama y notoriedad van en aumento. Sólo está interesado en la defensa a toda costa de su cliente, sin importarle en realidad su verdadera participación en los hechos presuntamente delictivos, sin interesarle si en realidad es culpable. No le importa la realización de Justicia, ni cuál sea la Verdad. Su verdad, la verdad que a él le importa, es la que él crea o construye en el juicio, su versión, una ilusión o apariencia de verdad. No en vano, el film se inicia con estas sugerentes palabras, del abogado Martin Vail a un periodista que le está haciendo una entrevista, y cuya foto como abogado importante aparecerá, por supuesto, en portada:

- El primer día de clase en la Facultad de Derecho, el profesor nos enseñó dos cosas: la primera, cuando su madre les diga que les quiere, pidan siempre una segunda opinión, y la segunda, si quieren justicia vayan a una casa de putas, y si quieren que les jodan vayan a los tribunales…

- …Pero, supongamos que tiene un cliente que usted sabe que es culpable…

- Ah!... No, no, empecemos con eso… A nuestro sistema judicial eso no le importa, y ni a mí tampoco. Todo acusado, haya hecho lo que haya hecho, tiene derecho a la mejor defensa que su abogado le pueda dar…

- Entonces, de qué le sirve a usted la Verdad…

- ¿La Verdad? ¿A qué se refiere?

- Sólo puedo referirme a una cosa…

- ¿Cree que sólo hay una Verdad?

- ¿Cuál es la auténtica?

- Para mí sólo hay una Verdad… Mi versión de la Verdad… La que yo genero en las mentes de esos doce hombres que forman el Jurado… Llámelo si quiere apariencia de Verdad, eso ya es cosa suya…

jueves, 17 de junio de 2010

Entre candidatos y electores. Pandillas de Nueva York como punto de partida para distinguir la realidad de la ficción


Los eventos electorales no han escapado a ningún genero televisivo o cinematográfico, desde las fantasías animadas que comanda Bugs Bunny en sus eternas peleas con Sam Bigotes por ser elegidos gobernadores, pasando por Los Simpsons, en la pugna que desarrollan el alcalde Diamante con Bob Patiño, La familia Ingalls donde una pequeña Laura hace hasta lo imposible para evitar que su pueblo sea gobernado por la insoportable Harriet Oleson, el afamado Cantinflas ingresa a la arena política en Si yo fuera diputado, donde retrata como es que deben cuidarse las ánforas electorales —hasta ahora—, el género documental aun es más atento respecto del tema, dentro de los más conocidos queda retratado Fahrenheit 9/11 en la que muestra señales de fraude en la reelección de George Bush y Slacker Uprising en la que pretende incentivar a ejercer su derecho al voto a los jóvenes universitarios norteamericanos, ambas entregas de Michael Moore, Mi nombre es Harvey Milk. Historia que relata al primer político homosexual en ser elegido concejal de distrito en la ciudad de San Francisco, El poder del Jefe en su primera entrega donde relata un descarado fraude para que el chivo llegue a la primera magistratura de Republica Dominicana, y así la lista continúa hasta retratarse en el género literario como en las propuestas de Santiago Roncagliolo en Abril Rojo, Manuel Scorza y su Cantar de Agapito Robles y el mismísimo Vargas Llosa en su autobiográfico El Pez en el Agua. El sufragio como tema ha sido delicia de directores y escritores, en un año electoral los que más disfrutan son los humoristas gráficos, en el caso peruano están Alfredo, Heduardo, Carlin, Revistas como Monos y Monadas, el suplemento semanal El Otorongo, que desnudan el cubileteo político al que se somete la sociedad peruana. Es así que me permitiré tomar como pretexto la película Pandillas de Nueva York para compartir situaciones reales —permítaseme, hablar más de una vez en primera persona— y tomare otras de la ficción tanto cinematográfica como literaria para retratar la vida electoral en mi país. Ver más

martes, 25 de mayo de 2010

The Road: caminando hacia el sur


Dice Gianni Vattimo en su Ética de la Interpretación que la perversión de la razón en la modernidad dio lugar a una contrautopia cuya manifestación cinematográfica es el cine postapocalíptico, justo como es el caso de The Road, film basado en la novela existencialista de Cormac McCarthy, donde la posmodernidad se torna en imágenes.

Un padre y su hijo emprenden un viaje para salvarse de la devstación que produjo el fin del mundo, el norte no es más habitable, la flora y la fauna está muriendo, los pocos sobrevivientes luchan contra el hambre, el frío y contra sí mismos. El niño de hecho nació después de la debacle, la madre había intentado abortarlo, de hecho el abandono de la madre marca el inicio de la caminata hacia el sur, sólo en el sur hay esperanza, como en muchos otros filmes posapocalípticos, la tecnología acabó con el planeta, la racionalidad moderna tomó una contrafinalidad -siguiendo a Vattimo- traicionando a la humanidad a la cual debería estar supeditada. Tal vez no sea una metáfora conciente, pero el espectador empáctico puede llegar a sentir la necesidad de ir hacia el sur donde hay una posibilidad de supervivencia. El Sur geográfico en el caso del film, pero también el Sur político donde la modernidad y la teconología no hiceron tanto de la suyas.

A lo largo del camino, la pareja va encontrando una serie de contratiempos que ponen en peligro su integridad y su vida, sobre todo "hombres malos" personas que han perdido toda humanidad, se dedican no sólo a saquear a los caminantes, sino incluso recurren a la antropofagia y se da por sobrentendido con el abuso sexual previo (la mayoría de ellos son actores con el prototipo anglosajón). El padre le dice constantemente al hijo que debe mantenerse vivo, pero si por caso cayeran en manos de los "hombres malos" debe recurrir al suicidio, por eso cargan con una pistola, que primero tenía 2 balas para ambos, pero a raíz de un altercado sólo ha quedado una bala que el padre cederá a su hijo en caso de peligro y previo su sacrificio. 

El niño ha llegado a pensar que no existen personas buenas, con las cuales se pueda simplemente platicar o jugar, el padre no lo desmiente para que siga alerta y desconfiando de los demás, pero el niño tiene sus dudas lo que él siente y las actitudes generosas de su padre le demuestran lo contrario. Finalmente conocen a un bondadoso anciano, el niño le insiste a su padre que deben ayudarlo ¿de qué sirve la vida si no ha posibilidad de convivir? al día siguiente se alejan del anciano. En otro momento un hombre (que es afroamericano por cierto) los roba sin hacerles daño, el padre recupera lo suyo, pero recurre a una pequeña venganza que el hijo inisiste no lo haga, la voz del niño hace recapacitar al padre aunque es demasiado tarde, el hombre se ha ido.

El padre ha dicho al niño que ellos llevan dentro un fuego que los impulsa a seguir adelante intentando sobrevivir y con esperanza, el niño asocia este fuego con la gente buena. Aun en un mundo caótico y pervertido, conviene confiar en los demás y esperar algo del futuro, por su parte el padre sigue lidiando con su pasado, intenta incluso cerrar el círculo deshaciéndose de las cosas que lo ligaban a su esposa.

Había una ligera esperanza al llegar a la costa, el mar significa un poco contradictoriamente: plenitud y vacío, es inicio y límite, de cualquier modo como diría Monguin, es una metáfora de la modernidad con sus incertidumbres y sus falsas esperanzas ¿qué hay del otro lado del mar? pregunta el niño a su padre: nada responde este, luego reflexiona un poco y corrige - tal vez haya otro padre con su hijo mirando hacia el mar como lo hacemos nosotros. La alegoría del espejo, del soñador soñado, la esperanza es el reflejo de nosotros mismos.

Ahí mismo en la playa, el padre comienza a enfermarse, el mismo intuye que está por morir dice - es lo que esperaba desde hace tiempo, el encuentro con el vagabundo que les robó fue el inicio del fin, quizá está arrepentido de su comportamiento, vuelve a recomendar a su hijo que se mantenga alerta. con la pistola preparada, que siga haciendo todo igual como lo han venido haciendo, que siga su camino hacia el sur.

Finalmente el padre muere, el hijo se queda a velarlo al parecer sin ningún proyecto específico, hasta que aparece un hombre, el niño se alerta, el desconocido le dice que baje el arma, el niño le comenta que su padre le recomendó no soltarla por nada del mundo, que desconfie, el hombre le plantea sus dos opciones: seguir solo o acompañarlo a él y su familia, su esposa y dos niños; puede ser una mentira sugiere el niño, lo cual implicaría su aniquilación, el hombre le dice que es un riesgo que debe correr. Al final era cierto, la esperanza está más viva que nunca, el niño tiene una familia y un camino que recorrer.

La moraleja es obvia, ante la desconfianza en el otro, es mejor arriesgar que estar solo ¿será una sugerencia que alcance para superar la posmodernidad? 

Ficha Técnica:
The road (2009)
Distribuidora: Wide Pictures
Director: John Hillcoat
Guión: Joe Penhall
Música: Nick Cave, Warren Ellis
Fotografía: Javier Aguirresarobe
Actúan: Robert Duvall (el anciano), Charlize Theron (la esposa), Viggo Mortensen (el hombre), Molly Parker (mujer maternal), Guy Pearce (el veterano), Garrett Dillahunt (miembro de la banda), Kodi Smit-McPhee (el chico).

Bibliografía:
McCARTHY, Cormac, La carretera, Mondadori, Barcelona 2007 (Ganador del Premio Pulitzer de ficción en 2007).
MONGIN, Oliver, El miedo al vacío. Ensayo sobre las pasiones democráticas, FCE, México, 1993.
VATTIMO, Giani, Ética de la interpretación, Paidós, Barcelona, 1991, pp. 95 a 112 (Utopía, contrautopía, ironía)

jueves, 11 de marzo de 2010

Meio-dia em ponto


A tradução do nome do filme para o português apagou o nexo com o personagem principal: o relógio. Originalmente chama-se High noon1, mas ficou sendo Matar ou morrer na versão brasileira. Meu faroeste favorito entre todos. A razão: o silêncio e a solidão que caracterizam a tomada de decisão do personagem Marshall Will Kane interpretado por Gary Cooper. E o fato de que ele decide. E a vida segue.

É possível fazer-se uma análise complexa e erudita do enredo. Essa foi uma primeira idéia e para executá-la houve um percurso silencioso por Agamben para tentar entender a figura do bando. E a do abandono2. Mas isto foi deixado, propositalmente, de lado para ficar com o que interessa. Filme, enredo, trilha sonora. Letra e música3. Intérprete sem amarras. Ou quase. ver más

martes, 23 de febrero de 2010

En los orígenes del pacto social. La función del derecho. A propósito de "Sin Perdón" de Clint Eastwood




Con la excepción de los círculos académicos y profesionales propios de un tipo de dogmáticos del Derecho que aún abunda y que, cual barón de Münchhaussen, creen que el Derecho puede explicarse a sí mismo de forma casi autista, como un fenómeno natural, inevitable y autónomo, la opinión dominante acerca de la utilidad, de la función social del Derecho y de los juristas es, por decirlo con un eufemismo, mayoritariamente escéptica. Esas dudas acerca de la aportación jurídica a la vida social encuentran incluso expresión en la sabiduría popular (“tengas pleitos y los ganes”). Ver más